viernes, 5 de septiembre de 2008

Grafología

Para la grafología, establecida como ciencia desde 1871, cada signo escrito es el reflejo de las vibraciones cerebrales, vinculadas no solamente al aspecto físico, sino también al mental, emocional, e incluso espiritual. Es sencillo observar cambios en el comportamiento de las personas según varía su estado anímico, y para el Grafólogo, estos cambios son muy visibles y concretos en su representación escrita.Así, distintos componentes de la escritura: firma, rúbrica, dibujos y garabatos, aportan un sinfín de datos acerca del carácter y la personalidad del autor, como también acerca de su estado anímico, emocional, su amplitud intelectual, artística, analítica, etc; incluyendo la posibilidad de detectar disfunciones físicas.

Cada letra tiene un campo de aplicación especial al que refiere, reflejando distintos aspectos del individuo: se las llama letras testigo o reflejas.


En el caso particular de la "i", el punto indica la proyección del plano intelectual, especialmente en relación al poder de creatividad, imaginación e inventiva. También se vincula al detallismo, la precisión y la atención:



La voluntad es tenacidad, perseverancia, tesón, constancia para alcanzar los objetivos que se han propuesto. A través de la letra "t", que es una de las llamadas reflejas, se puede conocer cómo es la voluntad propia, y la de los demás, es decir, la esfera volitiva de un individuo.En el movimiento vertical (palo) se muestra la afirmación del Yo, el grado de energía con que la persona es capaz de afirmar su personalidad.En el grafismo horizontal (barra) se muestra cómo es la voluntad de la persona con respecto a los obstáculos, se ve la energía y la proyección que el sujeto emplea en realizar o imponer sus pensamientos.



Así como el análisis de estas letras, existen para todas las demas del abecedario.
Para un correcto y completo análisis se requiere contemplar los aspectos mencionados, junto a los gestos dominantes en el texto. Esto fue solo una introducción.

"Conocer a los otros es sabiduría. Conocerse a sí mismo es sabiduría superior. Imponer su voluntad a los otros es fuerza. Imponérsela a sí mismo es fuerza superior."• Lao-Tse (565 a.C.).







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