sábado, 5 de junio de 2010

El arte de la locución





Para ofrecer locución amena, 
comprima su diafragma 
(músculo entre el pecho y el vientre)
para que la caja toráxica
permita a los pulmones
henchirse de aire sin dificultad.
Entender claro que, la voz,
es producida mediante el aire
expelido por los pulmones
que hace vibrar, al salir de la faringe,
a las cuerdas vocales.
Es natural (se nace con)
el timbre o intensidad
que produce ese sonido.
Hacer locución es, además de hablar bien,
de pronunciar bien cada una de las letras
que componen las palabras,
dar énfasis de expresión o entonación,
para realzar la importancia 
de lo que se dice o locuciona.
Esto implica actuación.
Las gesticulaciones de quien hace locución
permiten al escucha imaginar
una figura relacionada con la voz:
esto permite ser creible.
A esto aunamos el tono, es decir,
mayor o menor elevacion del sonido
de manera tal, que siempre existe
una forma particular de decir
una cosa, de "locucionar" un algo.
Descubrir y explotar este don natural
es lo que permite dar información
con ánimo de orientar al escucha
- o bien, conducirlo - hacia los intereses
propios de quien contrata
o paga la locución.

Fuente: http://bit.ly/9At2UY

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