Para ofrecer locución amena,
comprima su diafragma
(músculo entre el pecho y el vientre)
para que la caja toráxica
henchirse de aire sin dificultad.
Entender claro que, la voz,
es producida mediante el aire
expelido por los pulmones
que hace vibrar, al salir de la faringe,
a las cuerdas vocales.
Es natural (se nace con)
el timbre o intensidad
que produce ese sonido.
Hacer locución es, además de hablar bien,
de pronunciar bien cada una de las letras
que componen las palabras,
dar énfasis de expresión o entonación,
para realzar la importancia
de lo que se dice o locuciona.
Esto implica actuación.
Las gesticulaciones de quien hace locución
permiten al escucha imaginar
una figura relacionada con la voz:
esto permite ser creible.
A esto aunamos el tono, es decir,
mayor o menor elevacion del sonido
de manera tal, que siempre existe
una forma particular de decir
una cosa, de "locucionar" un algo.
Descubrir y explotar este don natural
es lo que permite dar información
con ánimo de orientar al escucha
- o bien, conducirlo - hacia los intereses
propios de quien contrata
o paga la locución.
Fuente: http://bit.ly/9At2UY
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