viernes, 26 de noviembre de 2010

Luz interior : la diferencia está en ti.

De Pedro Ferriz de Con 

Estoy preocupado por lo que veo... 
El hombre está metido en una problemática cotidiana tan intensa, que se está olvidando del valor esencial de 
la vida. 
El dinero es la medida de la satisfacción, es el objetivo a alcanzar. 
La estabilidad emocional va en función de la economía. Incluso la salud acaba rendida ante su potestad. 

Qué hay que hacer de manera cotidiana para ser feliz?

1
.- OIR MUSICA todos los días... De la que sea, la que  te mueva los sentimientos. La música es, con la 
oración, el puente vibratorio mas eficaz para conectar con Dios. Un día sin música es como un día sin agua.

2.- SE POSITIVO.
 Cuando tengas ante ti un escenario de duda... "piensa bien y acertaras". Atrae el 
optimismo, que el pesimismo llega solo.

3.- REZA todos los días
. Háblale a Dios para que te escuche.  Yo rezo porque, digamos que tengo un 
buen socio.

4.- Habla BIEN de todos.
 Si te conduce una platica a denostar una persona o grupo, asegúrate que esté 
presente para que argumente en su defensa. Y asegúrate si es verdad lo que van a decir. 
 
5.- SE JUSTO.
 Cuando te propongan una injusticia, no la tomes. Si te trae un beneficio, piensa que es 
aparente.  Si no están claros los argumentos... busca la verdad. 

6.- LEE todos los días.
 Aunque sea un párrafo.  Los libros traen riqueza interior.  Satisface tu curiosidad. 
El que no lee, recicla sus pensamientos. Sacude el ambiente viciado de las ideas!

7.-
 ENRIQUECE tu vocabulario. Usa sinónimos. Muestra tu cultura. A cada concepto, una palabra. 
A cada vocablo un sentimiento.

8.- RIE a diario.
 Reír es casi igual de importante que llorar. Llora lo mas que puedas. La risa y el llanto 
se llegan a tocar en la alegría. La nobleza se basa en externar sentimientos. 

9.-
 SE CONSTANTE con aquellos que amas. También en tus odios. Por lo general lo que amas guarda 
sus razones. Lo que odias tendrá un porque. No ocultes tus afectos ni rechazos. Se transparente. 

10.-
 Mantén despierto el INTERES. Siempre hay algo que aprender. A cualquier edad y condición. 
Deja que el espíritu se asome por tus ojos, por tu pensamiento. La inteligencia es curiosa. La ignorancia, perezosa.

El hombre muere cuando se cansa de vivir. 
Haz que se vea fácil lo difícil.   
Piensa en el regalo que representa tu existencia.   
Vive en PAZ y veras tu entorno. 
No guardes nada oscuro en tu corazón, ni remordimientos ni arrepentimientos, ni envidias ni frustraciones 
o apegos...                         
NUNCA PIERDAS LA FE. Aprende a fluir... Como la luz!

sábado, 5 de junio de 2010

El arte de la locución





Para ofrecer locución amena, 
comprima su diafragma 
(músculo entre el pecho y el vientre)
para que la caja toráxica
permita a los pulmones
henchirse de aire sin dificultad.
Entender claro que, la voz,
es producida mediante el aire
expelido por los pulmones
que hace vibrar, al salir de la faringe,
a las cuerdas vocales.
Es natural (se nace con)
el timbre o intensidad
que produce ese sonido.
Hacer locución es, además de hablar bien,
de pronunciar bien cada una de las letras
que componen las palabras,
dar énfasis de expresión o entonación,
para realzar la importancia 
de lo que se dice o locuciona.
Esto implica actuación.
Las gesticulaciones de quien hace locución
permiten al escucha imaginar
una figura relacionada con la voz:
esto permite ser creible.
A esto aunamos el tono, es decir,
mayor o menor elevacion del sonido
de manera tal, que siempre existe
una forma particular de decir
una cosa, de "locucionar" un algo.
Descubrir y explotar este don natural
es lo que permite dar información
con ánimo de orientar al escucha
- o bien, conducirlo - hacia los intereses
propios de quien contrata
o paga la locución.

Fuente: http://bit.ly/9At2UY

jueves, 3 de junio de 2010

Fotografiando : tipos de ángulos


Una de las técnicas que comúnmente se usa para dar más importancia a un sujeto o resaltar las características de éste es cambiar el ángulo desde el que tomamos la foto.
Existen diversos tipos de ángulos a la hora de tomar las fotos:

Normal


Este ángulo es aquél en el que la cámara se encuentra paralela al suelo. Es en el que hacemos la mayoría de fotos cuando estamos de pie. Nos da la sensación de estabilidad y se ha de hacer siempre a la altura de los ojos. Uno de los errores en este aspecto es la fotografía de niños desde nuestra altura, los cuales obtendrán mucho más protagonismo si les fotografiamos desde su altura.

 

 

 

Picado


Aquí, la foto se toma a una altura superior a la de los elementos de la escena. Este punto de vista tiende a disminuir el peso visual de los sujetos u objetos fotografiados. Si lo utilizamos en paisajes, podremos conseguir reducir la presencia del fondo. Además, será sólo posible en las fotografías urbanas en ángulo picado conseguir captar de la mejor manera los coches y peatones en movimiento. Si pensamos en los retratos de personas, éste ángulo representa a un sujeto débil o inferior.

 

Contrapicado


En este caso, ocurre todo lo contrario al picado. Nos encontramos a una altura inferior a la de los elementos de la escena. Con el contrapicado conseguiremos que los objetos o personas bajas cobren altura. Con estos ángulos conseguimos invertir el sentido de las proporciones con unos resultados muy sugerentes. En el caso del retrato de personas, conseguiremos la apariencia de un personaje fuerte o superior.

 

 

 

Nadir


La cámara se coloca completamente bajo el sujeto, de manera perpendicular al suelo. Aquí conseguimos un efecto más exagerado aún que con el ángulo picado. Conseguimos una perspectiva central, ya que las líneas tienden hacia el centro de la escena.

 

Cenital


Colocamos la cámara desde arriba, totalmente perpendicular al suelo. El ángulo cenital es muy usado en producciones cinematográficas o tomas desde helicóptero para grabar extensiones muy amplias. O los mapas por satélite son el ejemplo más representativo de ángulo cenital.



fuente: http://bit.ly/a8nbQ

martes, 11 de mayo de 2010

¿Somos libres? ¿Qué es ser libre? ¿Qué es la libertad?

Podemos responder: ser libre es hacer lo que me apetece. Pero seamos sinceros, no es tan sencillo…

Existe la libertad de acción (física) y se produce cuando nada ni nadie nos impide actuar, aunque jamás podrá ser total pues nadie puede hacer todo lo que se le antoje, existen obstáculos importantes como las leyes y el respeto a los demás...

Pero existe otro tipo de libertad, la libertad de la voluntad.
La libertad reside en la conciencia de cada uno, en su mente y en su corazón. Es ahí donde cada persona determina por sí misma sus propias decisiones, sus metas y su propósito en la vida. Mi libertad no debe interferir en la de los demás, de lo contrario, la libertad se puede utilizar para crear diferencias y conflictos.

En los primeros años de vida....
...el infante es esclavo de sus necesidades básicas, de su impulso tendiente a la sobreviviencia; por ello no es capaz de ejercer su libertad. El niño necesita aprender a hacer uso inteligente y responsable de su libertad y toca a los padres y maestros acompañarloo en este proceso.
La libertad ímplica un proceso de desarrollo de esta capacidad y en este proceso los padres y los educadores juegan un papel altamente importante, así pues, la educación de la libertad es, en primer término, un Derecho y una Responsabilidad inalienables de los padres de familia y luego de los educadores que acompañarán al niño en su proceso de crecer.

Educar para la libertad...
No es:
1. entrenar o condicionar a los niños y adolescentes a través del control externo (premios, castigos, maltrato físico, golpes morales, etc)
2. ejercer el control condicionando la aceptación, el aprecio, el reconocimiento y el amor a las conductas y comportamientos de los educandos (chantajes emocionales).
3. usar la imposición.
4. sobreproteger (se desconfía de las capacidades y potencias propias de la naturaleza humana).
Sí es:
1. educar compartiendo experiencias y significados personales, puntos de vista personales, razones objetivas y concretas.
2. orientar ofreciendo alternativas y sugerencias.
3. confrontar cálida y amorasamente y analizar las posibles consecuencias de toda decisión y acción.
4. transmitir más a través del ser congruente entre lo que se hace y lo que se dice que de solo consejo.
5. terne un acompañamiento cercano, firme y claro en el establecimiento de normas y límites durante los primero años de la vida en la que el niño aún es incapaz de asumir responsabilidades y tomar decisiones.
6. crear un ambiente cálido y seguro que porpicie la comunicación interpersonal, la confianza mutua y el compartir de experiencias así como la empatía y la aceptación incondicional positiva y el respeto.


Libertad...
- Es dominar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones y dirigirlos correctamente.
- Es decidir hacer lo necesario para que el futuro exista.
- Es crecer pero no a expensas de otro.
- Termina donde comienza la de otro.
- Implica esfuerzo, voluntad, intencionalidad, conciencia.
- El destino de tu libertad está en el límite de tus pensamientos.

"La libertad es un ingrediente esencial para experimentar felicidad".

¿Qué rol existencial de la vida juegas?

Existen tres roles psicosociales que casi todas las personas “juegan” (o desarrollan) ya sea alguno de estos o los tres en forma indistinta según el momento social, intercambiándose de un papel hacia otro, dificultando totalmente la comunicación derecha, es decir, honesta.

Éstos roles son El Salvador (Rescuer), La Víctima (Victim) y el Perseguidor (Persecuter)  y están representados por cada vértice de El Triángulo "Diabólico", el cual es considerado realmente trágico, ya que al final del juego de cada rol siempre se pierde, sintiéndose frustrado, enojado, amargado, etc.
Veamos un poco de cada rol......

La Víctima: Generalmente se siente que la tratan mal, piensa que todos abusan de “su nobleza”, se percibe incapaz. Muchas de las veces “se hace” o finge ser víctima, es decir “se tira al suelo para que otro la levante”. 
Sus frases típicas son, “eso yo no puedo”, “yo no soy bueno para eso”, “hazme tu esto, tú eres bueno en eso”, “me resulta imposible”, “quisiera morirme de la pena” o “todo yo, solo yo, nada más a mí, me exigen, piden, obligan etc.”.
Su sentimiento crónico es de tristeza; puede meterse horas en su recámara, “tristeando”, “rumiando sus situaciones miserables o penosas”, puede quedarse hundida en un sillón o en la cama viendo la tele por tiempo indefinido. Sus pláticas van siempre pintadas de pesimismo, de quejas y melancolía.

El Salvador o Rescatador: Es un rol que juega la gente mucho menos que el anterior, pero que también se da dentro de las familias, en la escuela, en la oficina, etc. Es aquella persona que trata de ayudar, auxiliar, apoyar en todo a las demás personas que siente que lo necesitan, les aconseja aunque no le hayan pedido ningún consejo. 
Sus frases típicas son: “yo sé, déjame hacerlo por ti”, “yo sé lo que sientes con todo esto…”, hazlo así, te lo digo por tu bien” y cosas por el estilo. El problema mayor con este rol es que la persona se siente mucho si no siguen su consejo o no le hacen caso en lo que recomienda.
El sentimiento crónico de el Salvador es el resentimiento y siempre van impregnados todos sus consejos y comentarios de una sensación de omnipotencia, como si pudiera o supiera todo. Su ayuda no es tan desinteresada, ni altruista, siempre van en el sentido de obtener mayor reconocimiento, elogios a su sapiencia, premios en caricias a su ego, y si no llegan entonces se resiente aun más. No es tan genuino su deseo de ayuda. La persona que desea ayudar en forma desinteresada es un filantrópico o lo hace en forma anónima y desinteresada.
La persona que ha jugado el rol de Salvador te vas a dar cuenta cuando no le haces caso y te dice “ya vez te lo dije…”, “por eso deberías de hacerme caso”. Es típico de estas personas Rescatadoras que las busquen por su gran disposición para ayudar y dedicar tiempo a los demás, aunque muchas veces descuida a su familia; tiene que trabajar horas extras para sacar su trabajo por darle mayor importancia a los otros. Hay diferentes tipos de Salvadores, así como Víctimas. En ocasiones parecen complementarse pero solo para “invadirse, obstruir su crecimiento o absorber su yo”.

El Perseguidor: Es un rol que juega la gente en mayor cantidad que el Salvador, son personas muy rígidas y estrictas en cuanto a la justicia y sus propias creencias, aunque fallan al aplicárselas a sí mismos.
Los perseguidores, pueden ser muy agresivos verbalmente y hasta violentos. Son personas muy insistentes y hasta moralistas. Generalmente están señalando los errores de los demás con su índice, son los que le toman el tiempo al que toma la palabra, a la pareja para ver cuanto tarda de su trabajo a su casa, (puede ser el hombre o la mujer). 
Sus frases preferidas son: “deberías de llegar más temprano”, “tienes que hacer esto en casa y luego aquello” “debes de enseñarme, platicarme, decirme todo lo que te pase” “nunca debes de esconder, omitir o mentirme, por que te va peor”, en fin siempre están hostigando, presionando, amenazando, chantajeando, estos son estilos y formas diferentes de un mismo rol psicosocial trágico, por que finalmente en sus relaciones resulta un perdedor frustrado. 
Su sentimiento crónico negativo es el coraje, la ira y la inseguridad. Son de las personas que siguen a su pareja para ver a donde va, tiene sus dudas sobre fidelidad o son esas personas que están llame y llame insistentemente a su pareja para ver donde se encuentra, y con quien esta y no para decirle que le ama.


Ejemplifiquemos ahora cada uno de los roles en la siguiente situación profesional:

Juan Carlos, el director de una empresa, llama el jueves por la mañana a Gregorio, uno de sus principales proveedores
–Hola, Gregorio, soy Juan Carlos. Mira, te llamo porque tengo un problema. El lunes de la semana que viene necesito comenzar la producción de un pedido de 30.000 pantalones y me he quedado sin materia prima. ¿Puedes entregarme el género para el lunes?
 Hasta aquí, todo parece normal: Juan Carlos le hace un pedido urgente a Gregorio. El problema es que su petición no es razonable, y así se lo expresa Gregorio: 
Juan Carlos, lo que me pides es casi imposible. Estamos hablando de muchos metros de género y ningún almacenista tiene tal cantidad de materia prima…
En este punto, Juan Carlos, viendo que Gregorio no va a solucionarle su problema, va a dar inicio al juego. Lo hará situándose en el rol de víctima:
 
Gregorio, no puedes hacerme algo así… Perderé a mi cliente principal. Y no sólo eso… las ventas van mal, y si no atiendo este pedido, yo no sé lo que va a suceder… creo que seré despedido… Te lo pido por favor… se trata de algo más que un pedido, es mi puesto de trabajo… no me dejes tirado, te lo suplico. Además, llevo pasándote trabajo casi cinco años… no puedes hacerme esto.

Juan Carlos ha ejercido su papel de víctima a la perfección. ¿Por qué decimos que hace de víctima? ¡Pues porque algo de responsabilidad tendrá en haber llegado a tal situación! O se olvidó de hacer el pedido de género cuando tocaba o ha aceptado un encargo que no sabía si podía cumplir. El problema lo tiene Juan Carlos, él es el incompetente. Si uno es una persona empática, siente angustia, se pone en la tesitura de la víctima y, sin darse cuenta… se sitúa en el papel de salvador. Esto hizo Gregorio:

–Bueno, Juan Carlos, no sé, esto es casi imposible, no te aseguro nada... Yo haré todo lo posible por ayudarte, nunca te he dejado colgado… Pero no te garantizo nada…
–¡Mil gracias, Gregorio! –le responde Juan Carlos–. ¡No sabes cómo te lo agradezco! Mantenme informado, ¿de acuerdo?

Ya está. El juego ha comenzado. Gregorio se ha colocado en el vértice del triángulo, asumiendo el rol de salvador. Juan Carlos ha apelado desde la posición de víctima y su interlocutor ha caído en la trampa, está ya dentro del juego. Veamos qué sucede.
Gregorio pasa todo el jueves intentando acumular metros de tejido. El viernes al mediodía, desesperado, llama a Juan Carlos para comunicarle que no va a poder reunir todo el género solicitado, pero su cliente está reunido. Prueba un par de veces más, sin éxito. A última hora de la tarde vuelve a telefonear, pero Juan Carlos ya se ha ido de fin de semana.
Llega el lunes por la mañana. El triángulo va a convertirse en dramático porque ahora, en breve, los dos jugadores van a intercambiar sus posiciones.
–Hola, Gregorio, ¿a qué hora me envías el camión? –pregunta Juan Carlos.
–Verás… no he reunido más que un 10% de lo que necesitas –musita el pobre Gregorio–. Intenté localizarte el viernes para avisarte, pero fue imposible…
Bien, ahora se produce el denominado “momento de estupor”. Juan Carlos va a pasar de víctima a perseguidor. –¿Cómo dices? ¡Quedamos en que me servirías el pedido el lunes por la mañana! ¡Ni hablar! ¡Haz lo que sea, pero entrégame ese maldito género ya! De lo contrario… ¡detengo el pago de todas tus facturas! ¿Cómo te atreves a dejarme colgado? ¡Y sin avisar siquiera!
¿A qué posición apela ahora Juan Carlos desde su nuevo rol de perseguidor? Es obvio, coloca a Gregorio en el rol de víctima… ¡precisamente aquél desde donde él mismo invocó, desesperado, ayuda!
Gregorio dirá que nunca se comprometió, que dijo que haría lo que pudiese. Juan Carlos responderá que le tenía que haber avisado antes, Gregorio aducirá que ya lo hizo y Juan Carlos afirmará que debía haber dejado un recado más explícito… En fin, da igual, el juego ya se ha desatado. ¿Final del juego? Todos pierden. Mal trago para todos. Ésa es la característica de todos los juegos de Salvación.
Gregorio cuelga el teléfono y se siente fatal. “¡Encima que he intentado ayudarle, ahora me cae de la patada!”, pensará.

¿A cuántos de nosotros no nos suceden situaciones similares ya sea en lo personal o lo profesional? ¿Cuántas veces no nos hemos sentido perseguidos por alguien a quien, más allá de nuestra obligación, quisimos ayudar cuando nos imploró ayuda y casi nos besa tras aceptar brindársela? 

¿ Cómo detener el juego ?
Para este ejemplo, o alguna situación parecida sería: Cuando uno detecta que le están pidiendo que haga algo que no es materialmente posible, hay que negarse. Si no, está entrando a jugar. Gregorio, aun a costa de perder su mejor cliente, no debería haber asumido la incompetencia de Juan Carlos. Uno sabe a la perfección cuándo le están apelando a un rol de salvador. En ese momento hay que negarse y mantener una postura de firmeza. “Lo que me pides es imposible y lo sabes. Sólo me comprometo a servirte en el plazo de una semana”. El otro, el que apela desde la postura de víctima, nunca podrá enfadarse porque sabe que no tiene derecho para exigir un imposible y que sólo él debe acarrear con su incompetencia. 

Para la vida en general, la solución para salir de dicho triángulo diabólico . Jugar el rol de Adulto y AUTORESPONSABILIZARSE de sus acciones.

Bibliografía:
“Cuando Ayudarte Significa Hacerme Daño”, de Carmen Renee Berry.
“De Víctima a Triunfador” de Victor Ramírez Mota.

El Triángulo Trágico de Karpman del Dr. Stephen B. Karpman, abril de 1968.

miércoles, 21 de abril de 2010

Mini Curso en Relaciones Humanas

Las seis palabras más importantes: "Yo acepto que cometí un error"

Las cinco palabras más importantes: "Tú hiciste un buen trabajo"

Las cuatro palabras más importantes: "¿Cuál es tu opinión?"

Las tres palabras más importantes: "Por favor podrías..."

Las dos palabras más importantes: "Muchas gracias"

La palabra más importantes: "Nosotros"

La palabra menos importante: "Yo" (Empatía con los demás)

Aprendizaje Significativo

El aprendizaje significativo es darse cuenta de lo pensamos y hacemos...

Estoy de acuerdo con Osho cuando dice:
"Experimenta la vida de todas la formas posibles bueno-malo, amargo-dulce, obscuridad-luz, verano-invierno. Experimenta todas las dualidades. Que no te de miedo experimentar porque entre más experiencias tengas, más maduro te volveras."

Las personas sólo se dan cuenta o aprenden aquello para lo que están listas, independientemente de la cantidad de "darse cuentas" que haya en la experiencia.

El hecho de no darnos cuenta de que no nos damos cuenta es lo que impide que podamos hacer algo por cambiarlo.

3 preguntas para un mejor Aprendizaje:
1. ¿De qué me doy cuenta? o ¿qué aprendo de esto?
= IDEAS
2. ¿Cómo me hago cargo?
= ACCIONES/VERBOS
3. ¿Cuál es el beneficio?
= VENTAJAS